lunes, 30 de marzo de 2015

El Pacto por la Movilidad o cómo me gusta aprender de Barcelona


En la Plaza de las Glorias Catalanas confluyen tres de las más importantes avenidas de Barcelona: la Diagonal, la Meridiana y la Gran Vía de las cortes, lo que le otorga una centralidad envidiable. Hoy, ese centro urbano es el protagonista de una transformación extraordinaria.
Barcelona tiene una tradición urbana y arquitectónica milenaria, tanto así que su muralla data del siglo II y fue, antes de Madrid y Toledo, capital de la antigua Hispania o Iberia.
A fines del siglo XIX, tras la Exposición Universal de 1888, fue cuna del modernismo catalán, del que partió Antonio Gaudí para realizar la Sagrada Familia, el Parque Güell, La Pedrera y sínnumero de monumentos.
Su traza urbana proviene de la ciudad Condal, del medievo, y del ensanche (Eixample) o ampliación que vivió hace poco más de un siglo que, en conjunto, le dieron un toque de orden que hoy en día se puede percibir claramente al caminar por sus calles.
Sin embargo, la apuesta por automóvil privado que vivió el mundo entero tras la segunda guerra mundial, llevó a que la ciudad comenzará a sufrir los atascos, trancones o embotellamientos característicos de nuestro tiempo.
Por eso, en los noventa, se construyó un viaducto elevado que evitara los problemas viales generados en el cruce de sus tres avenidas principales y de ahí surgió la primera imagen de la plaza.
Más tarde, en 1998, los catalanes firmaron el Pacto por la Movilidad, un acuerdo ejemplar de cómo debe ordenarse la ciudad, impulsado por el ayuntamiento, gobernado en esa época por Jordi Hereu.
En ese pacto, decenas de agrupaciones civiles firmaron un acuerdo para impulsar un decálogo que regulara desde los espacios para peatones hasta el reparto de mercancías pero todo, centrado en mejorar la movilidad.
Esa visión llevó a que en 2003 comenzara un proceso de diálogo y negociación con los habitantes de Barcelona para analizar y decidir el futuro de la plaza. Para 2007 se tomó la decisión de derribar el viaducto elevado, construir túneles para que pasara por ahí la Gran Vía, y en la superficie construir un gran parque urbano que incluirá un museo de diseño.
La demolición del viaducto concluyó el año pasado (2014) y se prevé concluir la obra en 2018.
Aquí se puede consultar todo el proceso de este maravilloso proceso de consulta y negociación en pro de la movilidad y del que se desprenden lecciones que podemos tomar en todo el mundo.
De hecho, aun sin conocer mucho del proceso que se vivió en Corea del sur para revivir un río urbano donde pasaba un viaducto, parece que también implicó un periodo de negociación y diálogo que en ciudad de México aún no hemos vivido.



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