jueves, 3 de septiembre de 2015

Nota roja o nota verde

El debate sobre la muerte de los periódicos a causa del crecimiento explosivo de Internet y su capacidad de transmitir información tiene mucho tiempo, tanto que de hacer caso a los agoreros, los diarios ya habrían muerto.
Aunque en realidad, sí hay mucho de cierto cuando se dice que los medios cada vez más se alejan de sus lectores, de su público o audiencia. Ocupados en cubrir escándalos, asesinatos, casos de corrupción, desastres y crisis económicas, cada vez queda menos espacio para abordar otros temas.
Eso siendo positivos, pero hay casos peores, en que los medios sólo se dedican a transmitir boletines oficiales y a convertirse en cajas de resonancia de políticos y burócratas.
Entonces ¿cuándo vamos a escribir sobre lo que le pasa a la gente? Sin duda, los medios podemos definir el color de las notas. No estamos condenados a la nota roja o al amarillismo. Podemos hablar de los problemas en un tono que inspire el cambio. Necesitamos hablar de medio ambiente, necesitamos hablar de la ciudad, pero no sólo del tráfico, la contaminación y el caos. Hablemos de que otra ciudad es posible. Sí, podemos y los medios tenemos un rol.
Espacio público, movilidad y democracia también pueden ser nuestros temas.
Quién sino aquellos que preferimos la nota verde a la roja vamos a describir las innovaciones de lo que pasa en nuestra colonia, nuestra ciudad o el mundo.
Hay que ser globales sí, pero también hiperlocales.
Podemos descubrir lo que han hecho alcaldes destacados en sus ciudades, como Boris Johnson y Ken Livingston en Londres, Klaus Woverit en Berlín, Bertrand Delanoe en París, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa en Bogotá, pero también voltear a ver qué pasa en Chihuahua, en La Laguna, en Guadalajara o en Tampico.
Hay que reportear con pasión, sí, pero escribir con la cabeza. No creo en el periodismo de causa pero tampoco en el periodismo sin causa. Si un medio quiere permanecer tiene que vincularse a una comunidad, escribir para ella, indagar sus preocupaciones, reflejar sus intereses, exhibir sus contradicciones.

Así que, por mucho tiempo, seguiremos siendo verdes.

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