El ejemplo de Amstrong


Hace un siglo ya que cada mes de julio se lleva a cabo una carrera legendaria, llena de historias de pasión, esfuerzo, drama y, sobretodo, adrenalina. Se trata del Tour de France, iniciado en un bar en 1903 cuando dos periodistas se plantearon darle

la Vuelta a Francia… en bicicleta. Y que en esta ocasión tiene un atractivo adicional, entre interesante y morboso, por la presencia, una vez más, del también legendario campeón de la misma: Lance Amstrong.

Amstrong, de 37 años de edad, vuelve a competir a pesar de una rotura de clavícula en marzo, para cumplir un compromiso que asumió el año pasado, cuando prometió regresar a los caminos que le dieron fama mundial y siete primeros lugares, lo que ningún otro ciclista en la historia ha conseguido.

Amstrong, nacido en Austin, Texas en 1971, creció enamorado de las competencias ciclistas al grado que a los veinte años tenía ya en sus manos el campeonato nacional amateur estadounidense. Al año siguiente, participó como miembro de la delegación de su país en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, pero fue sólo hasta el año siguiente, cuando entró al terreno de los profesionales, que conquistó el campeonato del mundo.

En la gloria del ciclismo, sin embargo, Amstrong enfrentó a sus apenas 25 años una noticia terrible: los médicos le diagnosticaron cáncer de testículo y éste se había expandido ya a los pulmones y al cerebro.

Sólo un agresivo tratamiento de quimioterapia, junto con su activa participación en conocer su enfermedad aunada a su determinación de enfrentarla, lograron que remontara el cáncer y que volviera a competir para llevarse un Tour de Francia tras otro, hasta alcanzar su séptimo premio en 2006.

Hoy en día, Amstrong es tan popular que tiene un millón 200 mil seguidores en su página de Twitter, es decir mucho más que el actor Ashton Kutchner que,recientemente compitió contra CNN para alcanzar el millón de seguidores. Pero también es un luchador contra el cáncer incansable y por eso regresa a las pistas, para conseguir nuevos apoyos en la fundación que creó para ayudar a los enfermos de cáncer.

Es difícil que en esta ocasión pueda vencer al favorito de la vuelta, Alberto Contador, 11 años más joven que Lance Amstrong, pero la determinación, rabia y fuerza que le caracterizan hacen impredecible el resultado.

Su batalla contra el cáncer y su gloria deportiva, conjuntaron en este ciclista la oportunidad de convertirse en uno de los principales defensores de las personas que padecen cáncer y lo convirtieron en una figura mundial, inspiradora, a través de su fundación

A pesar de las acusaciones que existieron en su contra en las últimas competencias, antes de anunciar su retiro, de supuestos dopajes, que a la larga terminaron por ser falsos, la vida de Amstrong es suficientemente aleccionadora para esos días negros en que uno requiere de un empujón para iniciar la semana.

Así que si en algún momento flaquea el ánimo, sólo basta con voltear a esta historia para seguir adelante aún con más fuerza y determinación, como lo hace este ciclista que quiere volver a portar el jersey amarillo, máximo símbolo del triunfo en el Tour de France, que ya tantas veces portó y que, en un descuido, se podría volver a enfundar en unos días, en cuanto esa extenuante competencia concluya.


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